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 El Servicio de dermatología del Hospital Universitario de A Coruña que él dirige desde su creación en 1995 es centro de referencia en la asistencia dermatológica española. Es uno de los mayores expertos de nuestro país en Dermatología Pediátrica y de su labor docente dan fe los años que pasó como profesor en la Universidad Autónoma de Madrid y los cursos de doctorado impartidos en numerosas universidades. Y, por si fuera poco, cuenta con una biblioteca privada de Dermatología compuesta por miles de volúmenes de un valor histórico incalculable. El doctor Eduardo Fonseca Capdevila charló con EL DERMATOLOGO sobre temas que conoce muy bien y nos anticipó un futuro prometedor para la Dermatología española.
¿Cuáles son las patologías más frecuentes en Dermatología Pediátrica que usted ve en la práctica diaria? La dermatitis atópica es desde hace muchos años la causa más frecuente de consulta en Dermatología Pediátrica, le siguen el mo-lluscum contagioso, muy relacionado con la atopia y el acné. Este último cada vez es más frecuente en las consultas de Dermatología Pediátrica, por el progresivo adelanto de la pubertad y la prolongación de la edad pediátrica.
En su trayectoria profesional la Dermatología Pediátrica tiene un gran protagonismo, ¿a qué se debe? Mi madre es pediatra y siempre me gustaron la Pediatría y los niños. Cuando terminé la carrera hice los cursos de Médico Puericultor en la Escuela Nacional de Madrid y, aunque he procurado no desatender ningún aspecto de la especialidad, siempre he tenido un especial cariño por esta parte de la Dermatología.
La prevalencia de dermatitis atópica ha aumentado en niños en los últimos años, ¿cuál es la causa? Hoy sabemos que la prevalencia de la dermatitis atópica en niños aumenta de forma paralela al nivel de desarrollo, hasta alcanzar cifras en torno al 25%. La teoría de la higiene, muy en boga hoy día, explica esto basándose en que el sistema inmune debe desarrollarse a base de enfrentarse a infecciones en la infancia. Al evitar las medidas higiénico-sanitarias estas infecciones, y con una base genética predisponente, el sistema inmune tendería hacia las reacciones de hipersensibilidad y autoinmunidad.
¿Son nuestras pieles más sensibles que las de generaciones anteriores? No creo que existan evidencias de una mayor sensibilidad global, aparte de lo que hemos dicho an-tes. Lo que sí es evidente es que los hábitos y modos de vida cam-bian de continuo y todo influye sobre la piel.
¿Se puede prevenir la dermatitis atópica? Y si es así, ¿cuáles son las medidas de prevención más eficaces? En la prevención primaria, es decir evitar que aparezca la enfermedad, hay poco que hacer con bases sólidas. El diagnóstico precoz y un tratamiento juicioso son las medidas más útiles disponibles hoy día.
Usted aboga por una visión global en el tratamiento de la dermatitis atópica, ¿en qué consiste? La idea básica es centrarnos en el niño con dermatitis atópica y no en su enfermedad. Hay que tener en cuenta que con frecuencia existirán otras manifestaciones de atopia que interrelacionan con su dermatitis y que ésta influirá o planteará dudas con la alimentación, la higiene, las vacunas, el equilibrio psíquico del niño y de su familia y un largo, etc. Desatender estos aspectos es garantía de fracaso en el tratamiento.Además, hay otros aspectos que deberían hacernos reflexionar. Todos conocemos casos de niños que han sufrido innecesariamente durante meses o años porque algún iluminado (padre, madre, médico, etc.) no es partidario de tratamientos universalmente reconocidos como eficaces y seguros para la dermatitis atópica. ¿No es ésta una forma de maltrato mucho más grave que algunas que vemos sancionadas penalmente?
El Hospital Juan Canalejo es centro de referencia en aspectos tales como la asistencia, docencia de postgraduados e investigación, ¿cómo han conseguido este logro? El Servicio de Dermatología del Hospital Juan Canalejo (ahora Hospital Universitario de A Coruña) se creó en 1995 y he tenido la suerte de poder dirigirlo desde entonces. La base de lo alcanzado es una absoluta convicción de que la Dermatología es una especialidad médica que puede contribuir a mantener y mejorar la vida de gran número de personas. Teniendo esto claro, solo hacen falta trabajo e ilusión.
¿En el alto nivel asistencial alcanzado han influido los medios disponibles? ¿Con qué medios cuentan en la actualidad? Empezamos con tres consultas y una cabina de fototerapia en un ambulatorio del extrarradio. Todo lo demás se consiguió pactando en función de resultados. Hoy día trabajan en el servicio 12 dermatólogos y 8 residentes, disponemos de 9 consultas, un quirófano de cirugía menor, área de hospitalización con despacho propio, unidad de fototerapia con 7 aparatos, 4 láseres, unidad de contacto, sesiones de cirugía mayor en la Unidad de Cirugía sin ingreso, consultas específicas de Dermatología Pediátrica, Dermatología Quirúrgica y terapia biológica, teledermatología, ingresos en hospital de día…..
En la actualidad no sólo asumimos la Dermatología Quirúrgica en un sentido amplio, sino que creo que somos uno de los pocos servicios de Dermatología que realiza por sí mismo las biopsias de ganglio centinela. Sin embargo, pienso que la mejor visión de nuestra actividad la dan los 35 trabajos publicados el año pasado, en su gran mayoría en revistas indexadas.
Durante años se ha celebrado en su hospital el Simposium de Dermatología, un lugar de encuentro y de debate científico para numerosos dermatólogos, ¿continúa celebrándose? El simposium nació efectivamente como punto de encuentro y debate para dar a conocer nuestro servicio entre los dermatólogos que comparten la idea de que la Dermatología es una especialidad esencial dentro de Medicina Asistencial. Pese a que hoy día se hable mucho más de otros aspectos menos sacrificados y más lucrativos, el impulso de un enorme número de compañeros nos ha movido a seguir convocándolo cada dos años. Este año se celebró la VII edición, con participación de 370 dermatólogos, que llenaron en todo momento la sala de ponencias. Creo que la clave de su aceptación es haber podido contar siempre con los mejores ponentes y disfrutar de una total independencia en la organización.
Recientemente usted ha recomendado recurrir a las cabinas de bronceado “sólo de forma excepcional” para mejorar ciertas enfermedades de la piel, como la psoriasis o el acné, o por razones puntuales de estética… pese a las numerosas recomendaciones llevadas a cabo todos los años y, en especial, en verano, ¿los españoles siguen abusando de los solariums? En general no creo que pueda hablarse de un uso abusivo, pero sí por parte de un significativo número de personas, poco o nada permeables a las recomendaciones ajenas de su sentido de la estética.
¿Son seguros los aparatos utilizados en estos centros de bronceado? Hasta donde yo sé, los aparatos son seguros en el sentido de que cumplen las indicaciones técnicas y la legislación que regula su uso es francamente buena. El problema, como suele suceder en España, no es la falta de leyes, sino las garantías de su cumplimiento, que en este caso son mínimas, ya que no se trata de centros sanitarios.
Echando la vista atrás, ¿ha cambia-do mucho la Dermatología desde que usted empezó a ejercerla? ¿Cómo valora el nivel de la Dermatología en España?
Hace poco Joaquín Soto Melo, con quien tuve la suerte de hacer la especialidad, relataba un cambio tan grande en la Dermatología desde sus comienzos hasta hoy día que exclamaba: ¡La Dermatología ha muerto!, ¡viva la Dermatología!. Yo llevo más de 30 años en esto y el cambio que he visto no ha sido tan marcado, salvo en el sentido de que ha habido una enorme mejora en el nivel medio de los dermatólogos, cuestión que hay que atribuir en exclusiva al sistema MIR.
Es cierto que algunos dermatólogos se han desentendido del corpus esencial de la especialidad para dedicarse en exclusiva o casi en exclusiva a los aspectos estéticos y que el interés mediático hacia ellos es superior, pero creo que seguirá habiendo otros caminos.
Creo que el nivel de la Dermatoogía española es muy bueno, porque, como acabo de decir, lo es el nivel medio de los dermatólogos ac-tuales. Es evidente que nos encontramos en una situación de relevo generacional y que éste ha agudizado la falta de liderazgo en algunas instituciones y puntos geográficos que fueron clave en la historia de la Dermatología española. Estoy seguro de que en breve se harán notar nuevos grupos de trabajo y que otros renacerán empujados por las nuevas generaciones.
Por último, desearíamos que nos ha-blara brevemente de sus aficiones… ¿le deja la Dermatología tiempo libre para practicar hobbys? Y en este ca-so, ¿cuáles?
Siempre he tratado de tener en cuenta aquello de Letamendi: “El médico que solo sabe de Medicina, ni Medicina sabe...”. El tiempo no llega para mucho, pero procuro leer algo de lo que hay por casa….
La verdad es que sigo siendo un devoto de los libros “en papel”, de los que tengo unos cuantos miles. Una pequeña parte de ellos son libros históricos de Dermatología, bien conocidos por muchos dermatólogos, ya que algunos fueron expuestos en un simposium de La Coruña y otros en la Exposición del Centenario de la AEDV |